El alguacil de la gastronomiÌa
FreÌdeÌric Le Baux
Autor: Ana MarÃa Barahona
23 de Agosto de 2019ENTREVISTA ANA MARIÌA BARAHONA
FOTOGRAFIÌA SEBASTIAÌN UTRERAS
La oficina de FreÌdeÌric Le Baux estaÌ en el edificio que colinda con Baco en Nueva de Lyon. Su escritorio estaÌ lleno de papeles y dos enormes pantallas que le muestran todos los rincones de Baco y Aligot. El alguacil de Carabineros, el franceÌs que revolucionoÌ el servicio de vinos en Chile, tiene todo bajo control. Desde las 7.30 am cuando llega alliÌ para ordenar el diÌa, el hombre que admira a NapoleoÌn y que no esconde su gusto por la organizacioÌn militar al bautizar a dos de sus nuevos postres como “Mi coronel” y “Mi teniente” estaÌ expectante ante su nueva apuesta, una donde por 13 mil pesos se ofrece una ensalada verde, junto a un filete roÌ‚tie o una reineta meunieÌ€re, junto a una aligot, un pureÌ mezcla de papas y queso tomme. No hay maÌs. Aparte los clientes pueden comprar tablas de quesos y postres por no maÌs de $2.500. Y, claro, una bien surtida carta de vinos.
-Aligot es una de las apuestas maÌs atrevidas que ha visto la gastronomiÌa local. ¿Fue el romanticismo de su regioÌn natal o hay otro motivo?
El Baco sigue siendo mi restaurante maÌs querido y el alma de nuestra empresa. Hay gente que quiere comer bien y raÌpido, para ellos creamos Aligot y tambieÌn para comer con precios acotados. El cliente va a venir a la segura: plato uÌnico, carta muy simplificada pero nuestro desafiÌo es ser los mejores en este espectro tan reducido.
-Antes de fin de año abriraÌ Parigo...
SiÌ, no quiero adelantar mucho pero ya estamos trabajando en la casa y seraÌ un bistroÌ muy parisino, en un estilo mucho maÌs informal que Baco.
-¿Le gusta coÌmo ha evolucionado el rubro de la gastronomiÌa en Chile?
SiÌ, creo que se ha vuelto muy interesante aunque tambieÌn lamento que algunos hayan dejado la alta gastronomiÌa como el Europeo, es otro restaurante diferente al que manejoÌ magistralmente Carlos Meyer. Es una laÌstima que se haya ido Astrid & GastoÌn. Y creo, eso siÌ, que hay demasiados restaurantes enfocados en esta moda de la cocina molecular.
-Justo en estos diÌas BoragoÌ estaÌ en el puesto 26 de los Premios 50's Best. ¿CuaÌl es su opinioÌn?
Para mi ese concurso no es vaÌlido porque es una operacioÌn comercial de San Pellegrino. Yo ademaÌs los elimineÌ de mi carta porque no me voy a comprometer con una marca que considero daña el rubro. No estoy diciendo que los restaurantes sean malos, pero siÌ que son un estilo que para mi es un nicho muy pequeño. El daño que se hace a los joÌvenes estudiantes de cocina que creen que esa es la forma de ser exitoso, es muy grande.
-¿Que no trabaje con sommelieres profesionales es una definicioÌn?
No tiene nada que ver con la sommeleriÌa chilena per se. Tiene que ver con que el concepto de servicio de Baco que debe pasar desapercibido, no queremos que esteÌn metidos en la mesa y en mi experiencia personal, cada vez que me tocoÌ pedir un vino a un sommelier en otros restaurantes pasoÌ a ser un momento desagradable. Si osas pedir un vino que eÌl no te recomendoÌ casi se molesta.
-¿QueÌ otra criÌtica le hace a su rubro?
Somos los primeros en criticar a la gente que opera en nuestro servicio. Para mi no es nada de sorprendente como es tratada esta gente donde un garzoÌn es un sirviente, un cocinero es una nana, y el copero es un pobre huevoÌn y el sommelier es un hincha pelotas que se la cree toda. Partiendo de esto, nunca vamos a crecer. Falta dignificacioÌn en este rubro.
-¿QueÌ ha sido lo maÌs difiÌcil de estos 15 años?
El maÌs difiÌcil y esencial es el personal. Nosotros hace tiempo que trabajamos este tema, porque buscamos dignificar, incentivar...
-Incluyendo el mentado tema de las propinas que eliminoÌ hace dos años.
SiÌ, porque para mi es un caÌncer para nuestro rubro. No podemos hablar de dignidad, cuando la gente debe esperar una moneda que el cliente puede o no dar. Entonces si hablamos de organizacioÌn debemos profesionalizar y funcionar realmente como empresas. La gente trabaja no para el cliente, sino que para tu empresa y eso el empresario gastronoÌmico no lo reconoce. Y ahiÌ estamos faltando a la justicia.
-¿CoÌmo asiÌ?
Administrar una empresa, es administrar un equipo. Y tu primera prioridad es ser justo, y es repartir los ingresos entre todos. Y cuando el uÌltimo eslaboÌn se lleva el 10% de ganancias, entra la mafia porque aparece el administrador que le dice dame el 5%, le das migas a la cocina. El estreÌs de la gente de repartir y siempre el maÌs mafioso se lleva el grueso. Y, lo que es peor es que una persona que recibe propina no tiene renta. No puede tener cuenta corriente, no tiene salud, no puede arrendar un departamento, no puede irse de vacaciones, no va a tener jubilacioÌn. Y eso le conviene a los dueños de restaurante y se limpian las manos con eso.
Lo mismo es que tenemos unos departamentos al lado del Baco que sub arrendamos a trabajadores nuestros para que vivan con sus familias, al lado de su trabajo, en uno de los mejores barrios de Santiago.
-¿La fama de duro es un mito, entonces?
La gente confunde duro y justo o permisivo e injusto. Cuando yo no acepto que alguien entre a mi restaurante con chalas y gorros, soy justo con mi cliente que paga por un servicio, una experiencia. SeriÌa recibir algo completamente desagradable.
-O sea, ¿en el fondo usted es un socialista? Cree en la economiÌa de reparto.
Yo quiero que el sistema sea justo. La empresa no es del dueño. El dueño es el uÌltimo administrador, pero hay proporcioÌn. A mi me da mucha pena cuando veo empresas que tienen ganancias insolentes y pagan sueldos miÌnimos. Pero no soy socialista ja ja. No apoyariÌa una ideologiÌa que viene para destruir. Yo tengo la obligacioÌn de seguir creciendo y el traspaso no necesariamente va a ser a alguÌn hijo.
-Fue el primero en ofrecer vinos por copas y ha tenido durante muchos años una carta de vinos reconocidamente de calidad. ¿CuaÌl es su menta- lidad para elaborar la carta de Baco?
SiÌ. Decidimos ordenar nuestra carta con vinos de AmeÌrica del Sur, a excepcioÌn de Champagne y Oporto. Ahora recieÌn abrimos una carta fuera de carta que son de vinos que trae Diego Edwards.